domingo, octubre 22, 2006

 

Bula estética



Celia Amorós, catedrática de Filosofía de la UNED, es un referente del feminismo español y acaba de ganar el Premio Nacional de Ensayo. Si es difícil comprender que haya obreros de derechas o negros racistas, a mi me resulta raro que las maricas no nos comprometamos más con la lucha feminista (de las mujeres en general y las bollos en particular lo doy por sentando). Seguro que a Celia Amorós no le hace especial ilusión estar citada en un blog maribollo, pero yo la traigo aquí porque ella habla de la bula estética que gozamos los varones. Lo corroboro con algunas cosillas que me han ido ocurriendo en los últimos años, la mayoría de ellas relacionadas con los procesos naturales de envejecimiento.

Hace aproximadamente un lustro, comencé a darme cuenta de que los pelos de mi barbilla empezaban a ponerse canosos. Desde ese momento estuve mucho tiempo sin dejarlos crecer demasiado para que no se vieran: me hacían mayor. Una semana que no me pude afeitar Dios sabe por qué motivos, me dejé barba y ¡sorpresa!, todo el mundo comenzó a decirme lo bien que me sentaba y el aire interesante que me daba. Si a esto unimos mi vaguería innata para afeitarme y que el osismo pusiera de moda el vello facial, ahora me paso más tiempo con barba que sin ella.

Lo que me ha hecho volver a pensar en la bula estética de la que habla nuestra querida Celia, es que estoy sensiblemente más gordo que nunca en mi vida. Siempre he estado en el límite de lo que el índice de masa corporal (IMC) considera "peso saludable", pero ahora, gracias a la inmovilidad producida por mi rotura de tendón y la ingente cantidad de bombones y magdalenas que he gocheado en los últimos meses, he engordado unos 10 kilos y puedo decir que me encuentro cómodamente instalado en la franja del "sobrepeso grado 1". El resultado es visible a primera vista: "papa don't preach!" (papada), algo más que tripilla prominente y tetas acercándose peligrosamente a los "pechos de Buda"...


Todo esto me hizo temer que mi novio amenazaría con abandonarme o que no recibiría ni una sola mirada lasciva o de interés sexual de esas que tan bien vienen para subir la autoestima. Pues bien, las miradas han aumentado, mi novio no me ha dejado y encima agradece mis michelines cada vez que se echa una siesta apoyando su cabeza en mi mullido sobrepeso. ¡Hasta se pone celoso cuando salgo solo de fiesta porque dice que soy muy jugoso!

El hecho de que esta bula estética no sólo nos permita a los treintañeros tener barriguita, sino que nos hace incluso más atractivos para mucha gente, no me va a ayudar mucho a pasar del "a ver si adelgazo..." al "¡me pongo a dieta ya!". Sin embargo, me hace ver claramente dos cosas:

- Afortunadamente, los maricas no estamos tan obsesionadas por ese modelo de belleza del que ya he hablado otras veces por aquí (delgadez, juventud, músculos...), sino que tenemos un repertorio bastante amplio de gustos, deseos y morbos.

- Las mujeres lo tienen mucho más chungo con esto de los requisitos estéticos de delgadez, belleza y juventud ya que a ellas sí se les exigen en demasiadas ocasiones para triunfar en las relaciones sexuales y/o amorosas, en las relaciones sociales, en el mundo laboral y, lo que es peor, para sentirse bien consigo mismas. Por eso muchas se ven obligadas a someterse en mayor medida que los hombres a verdaderas torturas físicas (dietas salvajes, anorexias, cirugías estéticas de todo tipo...) para intentar acercarse a esos parámetros.

A mi me encanta la Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, porque es un modelo ideal de cómo una mujer puede lucir orgullosa sus arrugas y tener al mismo tiempo mayor elegancia, inteligencia, éxito y poder que cualquier otra mujer pública (o varón) del país. Si los sociatas la presentan a presidenta (o alcaldesa) soy incluso capaz de votarles: ¡cómo me gusta esta mujer!

Me ha quedado un post demasiado largo y no quiero aburriros con la crónica de mis vacaciones, pero no puedo resistirme a recomendar un par de pelis que disfruté estos días: Babel (angustia y globalización de la mano del director de Amores Perros) y Shortbus, la última película de John Cameron Mitchell, el director, protagonista, guionista, etc. de Hedwig and the angry inch. No soy muy amigo de los trailers, pero por si queréis verlo en inglés, aquí va:



Comments:
¡Soy la primer!

Querida Doctora,

Gracias de nuevo por tu post semanal. Largo, sí, pero muy interesante. Sin embargo, discrepo. Creo que las maricas sí estamos - y mucho - tan obsesionadas por ser bellas (jóvenes, delgadas y musculadas).
El amplio repertorio de gustos, deseos y morbos también existe entre las maricas, pero ni más ni menos que entre el resto de los mortales.

Tanto lo uno (la obsesión) como lo otro (el amplio repertorio) son compatibles, y lo vivimos todos los días.

Yo, personalmente, soy una víctima de Disney y de cualquier campaña de publicidad. Estoy obsesionado por la belleza y mi repertorio de gustos es bastante limitado (por el marketing).

¿Me estaré des-queerizando?

Sí, este comentario está quedando muy largo, así que besos y feliz semana.
 
Pienso que en unas declaraciones tan a la ligera diciendo que a las maricas no nos importa lo estético, no cito textualmente, podrían crearte varias críticas, es por esta razón que me remito a un par de textos publicados anteriormente por ti, titulados de la siguientes formas: "Guapos" (en el que salgo citado) y "feos" (en el que por supuesto no salgo), con esto solo quiero decir que no creo que sea del todo exacto que la estética no nos importe, al contrario, nos obsesionamos tanto por la estética, que los que no entramos en los cánones de belleza ya creados fundamos otros, con otras directrices, también estéticas, para poder encajar dentro de otros cánones, de igual manera excluyentes que los anteriores, en definitiva, a todos nos importa nuestro aspecto y el de otros, en el mundo gay estamos muy atados a ello, incluso tu y yo.

Pd: no te enfades si te llevo la contraria.
 
Hola!

Este post me ha parecido muy interesante doctora. Aunque creo, como ya se ha dicho, que la estética sí es algo que tenemos muy en cuenta los gays, pero que al menos tenemos la capacidad, como colectivo, de abrir el abanico a algo más que a la moda del momento. Es decir, seas como seas, en el ambiente hay posibilidad de no sentirte excluido por tu estética si te mueves con gente con gustos afines, aunque después se acabe siendo víctima de una estética diferente, como por ejemplo los queer!

Por otro lado, mientras en el ambiente existe diversidad estética aceptada por el colectivo GLTB, en heterolandia no. Pondré un ejemplo. Mi amigo D, novio de mi amiga L me comentaba un día que le parecía genial el rollo osito del ambiente y se quejaba de que él (que está entradito en carnes) no tenía ningún sitio al que ir en el que se pudiera sentir sin ningún tipo de complejo y poder relacionarse con gente de gustos osunos, porque los hay. ¿Os imagináis un chico hetero con su grupo de amigotes por ahí ligando y haciendo un comentario de lo buena que está fulanita siendo ésta una chica obesa de grado 2? Imposible, antes muerto que ser sincero, y aunque no le gusten, se fijaría en chicas huesudas e inalcanzables...

Vivimos en una sociedad totalmente visual. La estética pega muy fuerte en todos, a unos la mayoritaria, a otros otras... y a alguno que otro todas!

Un beso!
 
uuuuuufff como es que ya estoy sobre los 1000 y tu sobre los 4000, parece ser que eres mucho más interesante que yo, en todo caso (a parte de que te odio por eso) felicidades!!!
 
HOLA WAPO...BIENVENIDO DE LAS AMERICAS!! Bueno, yo hablaría de BULA MASCULINA, en general. La estética es una faceta más de tantas en las que estamos sobrevalorados y descompensados: las personas de género masculino solemos ganar más dinero por el mismo trabajo, tenemos el poder político y financiero, el religioso... Así que como no íbamos a tener bula estética...Se nos permiten más cosas, nos la permitimos nosotros mismos, porque el nivel de exigencia en diferentes aspectos es inferior al femenino, de alguna forma cultural y socialmente tenemos menos que demostrar, se nos dan por hechas y adquiridas cualidades y destrezas casi por naturaleza (falsamente). Y mientras sea así, tendremos bula frente al género femenino en casi todo... Yo personalmente no creo en las bulas, porque tienen una connotación de "permiso" o de "te dejo que..." con la que no encajo. Es una realidad, pero estoy super en contra de las bulas. Y aunque no es el tema del post, te diré (aunque sé que lo sabes) que los gays no es que seamos más flexibles en los referentes estéticos o gustos sexuales, simplemente los hemos ampliado en categorías, pero seguimos estando en ellas...Los osos son otra desde luego... Animo y gracias por estos bonitos post semanales que nos incitan a expresarnos!! Te quiero
K
 
Entré hoy por primera vez en tu blog, y te aseguro que no será la última, compartimos tantas cosas.
Un petonàs!
 
Entré por casualidad a tu blog a través del post sobre vih-sida. Me parecieron geniales las reflexiones que te planteabas en él. Sobre todo esa de que es algo "demasiado cerca de casa" cuando te referías al ambiente gay y ese silencio que existe acerca de hablar libremente y sin tapujos del tema.
Con trece años de seropositivo encima son muchas las críticas que haría no ya a las distintas políticas todas deficientes, campañas televisivas, desínteres y/o discriminación social a la que nos conduce toda esta falta de normalización del tema. Pero también, en un ejercicio de autocrítica, hacia nosotros mismos como colectivo, más allá de las asociaciones que nos representen, como individuos, en mostrar una actitud adulta y coherente.

Por supuesto me he dado un repasillo por otros post y sólo decirte que te seguiré leyendo. Se agradece mucho una lectura tan amena y cargada de opiniones interesantes.
Un saludo
 
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