domingo, noviembre 05, 2006

 

Cancaneo



Bajo el nombre de cancaneo se conoce en el mundo marica al ligue en espacios públicos. Es una forma de conocer parejas sexuales que se daba ya hace décadas, como comprobó el historiador Chauncey al describir el ligoteo marica que se producía en las calles de Nueva York a principios del siglo pasado. También durante el franquismo en España, cuando no podían prodigar espacios de encuentro homosexual privados (bares o discotecas) a no ser que fuesen de adeptos al régimen, el ligue callejero se presentaba como la mejor y a veces única alternativa posible: se podía follar de una forma oculta y, por tanto, no perseguida. Aunque fue una época negra para los homosexuales, hablando con gays mayores muchos recuerdan con nostalgia sus épocas de cancaneo.





El cancaneo es universal, como lo demuestra la Guía Spartacus o las andanzas de George Michael por los baños de Los Ángeles o los parques de Londres. Por cierto, Robbie Williams mostró su solidaridad con G. Michael cuando dijo aquello de "si hubiera un bosque cerca de mi casa lleno de mujeres que buscan sexo, sería difícil para mi no acudir allí". Y es que, aunque se den
intentos en el mundo hetero por reproducirlo, lo sentimos: de momento el cancaneo encuentra su esplendor en el mundo homosexual.



¿Por qué no existen estos puntos de encuentro sexual para heterosexuales? Gayle Rubin, una antropóloga feminista lesbiana y sadomasoquista muy inteligente, ya explicaba por los años setenta que uno de los pilares de la relación de desigualdad de género es el control de los cuerpos y la sexualidad de las mujeres. Y el miedo es un instrumento fundamental para ese control: miedo que se inculca a las mujeres a caminar solas por un parque o por una playa semi vacios -especialmente si es de noche- o a tener sexo con un desconocido. Claro, que el miedo de las mujeres está justificado, porque en muchas ocasiones hay hombres que no respetan un "¡no!" a sus proposiciones sexuales y si hay un requisito básico para que el sexo sea placentero, es que sea consensual.

Según el antropólogo Óscar Guasch el ligue callejero se da fundamentalmente en la marginalidad espacial y temporal (parques, descampados, aparcamientos, playas, gasolineras, a horas intempestivas), pero también en la centralidad espacial y temporal (horas punta, trenes abarrotados del metro, urinarios de centros comerciales y estaciones de transporte público...).

Aunque hoy existen otros medios institucionalizados de encuentro sexual homosexual, como las saunas o las discotecas, el cruising, que es como también se conoce al ligue callejero, se sigue realizando de forma generalizada. Bien en espacios señalados al efecto, o bien en cualquier otro lugar de la ciudad: por las calles, en un bus, haciendo la compra en el mercado... ya que en el cruising juega un papel fundamental la actitud y, sobre todo, la mirada: unas décimas de segundo más sosteniendo la mirada a otro hombre pueden denotar un interés mutuo. A partir de ahí sólo hay que ir manteniendo abierto el canal de comunicación: te hago gira-pop al pasar (voltear la cabeza), me paro, te escaneo de arriba a abajo, te digo algo, te rozo... en fin, las posibilidades son tan diversas como la creatividad y la situación lo permitan.

Aunque se pueda dar en todas partes, este ligoteo se presenta con más profusión en determinados espacios. Por ejemplo, si vas a la inauguración de un artista dedicado al informalismo abstracto en La Casa Encendida, es muy fácil que a los dos segundos le digas a tu hermana: "¡menudo cancaneo hay por aquí!". Lo mismo ocurre en los Renoir, en el Ikea, en la Fnac, la salida de la Filmo, el Zara-taras, el Retiro, la Gran Vía... Por no hablar de playas apartadas en cualquier paraje natural protegido.

La gente sigue acudiendo al ligue callejero o en espacios públicos porque es más barato que una sauna o una discoteca; muchas veces es más efectivo (es decir, es más fácil ligar); puede surgirte en cualquier momento o lugar; tiene un cierto componente de morbo y, sobre todo, es muy conveniente en el sentido anglosajón de la palabra, ya que probablemente está disponible cerca de casa y en cualquier momento del día. La casa de campo, por ejemplo, es 24 horas.

Es interesante que este tipo de encuentros permanezca totalmente oculto a los ojos no informados, no sólo de los heterosexuales, sino también de personas homosexuales que no manejan los códigos del cancaneo. Por eso es un tipo de ligue que no debería ofender a nadie, ya que si no lo vas buscando, ni siquiera lo ves. Todo intento de escandalizarse al respecto tiene más que ver con mogigatería, puritanismo o reparos morales hacia el sexo casual y sin compromiso que con un problema de tipo social que pueda molestar a alguien.

Comments:
Querida Doctora,

No me considero un habitual del cancaneo. No porque no quiera, más bien porque no sé muy bien cómo funciona. No conocer las instrucciones de uso me desconcierta, así que no "frecuento." En cualquier caso, lo más divertido es siempre, acabar cancaneado sin darte cuenta. Por ejemplo, estar en un probador de Zara y que entre el dependiente a cogerte los bajos.

Querida Doctora, ¿existe algún libro de instrucciones para el cancaneo?

¡A cancanear!
 
UMMMM q maravilla... El cancaneo! no creo que sea una forma de ligar por que realmente o por lo menos en mi caso, no deseas a la persona, si no al cuerpo de ésta!!! aissssss
A parte, claro está, el morbo, de hacerlo en lugares públicos y sin que en teoría se koske nadie ummmm
En fins por mi parte ¡ARRIBA EN CANCANEO! *pero con precaución, ante todo, precuación.
BSTS.... q gusto leerte nene.
 
Querida Doctora Queer,

Leo y releo su último post y que quiere que le diga: hay algo allí que no acaba de convencerme. Con toda la devoción que sabe que siento hacia Usted y, en especial, hacia su turgente barriga y sus tetas con las que sueño cada día, me atrevo a decirle que lo encuentro bien documentado pero hedonista y un tanto falto de reflexión crítica. ¿Seré una mojigata? ¿Una puritana, tal vez? ¿Tendré reparos morales hacia el sexo casual y sin compromiso? Me asalta un mar de dudas. Sobre todo, porque sé que una puede ser practicante y culposa a la vez. Pero créame por más que hago autorreflexión y hasta meditación zen, creo que ése no es mi caso. O, al menos, no en este momento de mi vida. Tampoco creo que esté tratando de justificar un prejuicio que tenga metido cual una estaca en mis adentros… Permítame que me extienda un poco sobre el tema para aclararle mi postura.

¿Desde dónde le hablo? Pues desde mi corta experiencia, pues hace un par de años ni sabía lo que era el cancaneo. Y ahí le doy la razón: el cancán puede ser totalmente invisible para aquel que no sabe de su existencia. Para muestra este botón que encarno con mis propias carnes. Aunque claro, como soy incapaz de mear junto a nadie (de ese pudor ya ha hablado usted en un post anterior) pues no suelo tener la ocasión de percibir vergas inhiestas escondiéndose en los rebordes de los urinarios. Y conste que me encanta la idea y que he disfrutado mucho con ellas. He saboreado las mieles del cancaneo en los baños de Atocha (los de arriba y los de abajo, que por cutres son más morbosos), en los de la Vaguada, en los de los centros comerciales de la Castellana, en los de la FNAC, en los del Corte Inglés (de la capital y de provincias), en los de los cines de la Gran Vía, en el aeropuerto (¡Viva la T2!), en las calles de Chueca, en los parkings de Chueca, en El Retiro, en la UAM, en La Casa de Campo, en las autopistas, etc, etc.

Dice usted que el cancaneo es hoy morboso y grato, y que cumple (y ha cumplido) una función social propiciando un (aunque efímero) espacio de socialización y contacto carnal. Y en eso estamos totalmente de acuerdo. Pero de ahí a decir que no “pueda molestar a alguien”… Le narro un ejemplo. En una época, era yo una habitual de los baños de Avenida de América. Me quedaban cerca de casa y los aprovechaba todo lo que podía. En esos paseos míos, en más de una ocasión, pude ver cómo varios chicos (que no sé si eran gays, heteros o bisexuales) salían del baño escandalizados (?) del escaso pudor con que el resto de los allí presentes se la meneaban los unos a los otros. Escenas para todos los gustos: el que entra, se saca la polla y, al darse cuenta de lo que pasa, se pone rojo, intenta mear y no puede; el que nada más entrar, insulta al resto (“¡maricones de mierda!”) y sale aventando madres; el que hace cola para poder mear y se da cuenta de que ninguno de los allí presentes tiene intención alguna ni de mear ni de abandonar su trinchera… Lo sé, lo sé, quizás no hable ya del cancaneo, sino de los excesos del mismo. Pero, en mi humilde opinión, hubiese estado bien hacer referencia al mismo. ¿Qué pasa con el hombre que, intentando vencer su pudor de mear junto a otros porque los reservados están clausurados, descubre que han transformado ese espacio en lugar de cancaneo explícito?

¿Ocultará esta reflexión mía una cierta dosis de homofobia interiorizada? Puede que sí. La verdad es que, a medida que escribo esto, lo tengo cada vez menos claro. Aunque también puede ser que toda esta retahíla se deba únicamente a que me haya aburguesado. Lo confieso: soy de las que prefiere el calor de la sauna al cancaneo.

Siempre suya,

Mª de la Alusión

P.D. Los cuartos oscuros también he dejado de frecuentarlos desde que se me calló aquella chaqueta tan mona que usted me conocía sobre un mix de orines y corridas.
 
SEX LUDUS.
Me gustan estos encuentros de sexo lúdico, furtivo, asi que hagamos un listado con los lugares y horas mas interesantes para este sexo compartido (homo y hetero).
 
Ke gran frase la del señor Williams, no la conocía!
Kien esté libre de haber hecho cruising, ke tire la primera piedra.
 
Existe cruising con parejas heteros: en las Landas francesas y Maspalomas de Gran Canaria, 2 miticos lugares de sexo al aire libre. Pero, de verdad, los que miran son sólo HOMBRES!!!!
Estoy de acuerdo con "mm", todos (gays) hemos hecho cruising para satisfecer nuestras ganas sexuales, además es gratis...Y nunca hemos hecho algo que moleste a alguien, hay que esconderse muy bien. Y no veo porque hay esta caza de maricones en los servicios en EE-UU... La Policia no tiene nada más que hacer que eso? Este dinero empleado para esta caza podría servir por otras cosas más nobles, digo yo... Creo que la Policia Americana tiene cierto morbo para hacer eso... No sé como es la legislación en españa pero no creo que se castigue así.
En vez de condenar esta pratica libre, mejor hacer propaganda para que lo hagan tambien les chicas..
 
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Umm.. yo no soy parte de ese todos que ha hecho cruising. No sé. -buah-
¿Alguien me enseña?
 
Hola

Enhorabuena por tu blog...

Te dejo un link de un post sobre espaco público y sexualidad en el que me pregunto sobre estos estos temas, en concreto su relación con el consumismo capitalista. Me gustaría conocer tu opinión acerca de mis preguntas:

http://oom-genero.blogspot.com/2006/12/urinarios-masculinos-como-escenarios.html

Gracias!
 
A mi lo que me jode es estar meandote y entrar a un baño público lleno de maricones que se creen que pq entres alli a mear ya eres un sucio maricón salido como ellos y te acosen y te agobien y al final no puedas ni mear pq hay 2 o 3 maricone spor alli paseando haciendo que mean o s elavan las manos pero no te quitan ojo.
 
como se hace cruising en la UAM?
 
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