domingo, julio 23, 2006

 

Chueca



Hay que ver qué mal visto está esto de ir de fiesta por Chueca. ¿O quizás es que viste mucho y bien eso de decir que uno no sale por Chueca? A aquellos que les gusta pensarse especiales a base de no hacer lo que hace la mayoría, les hace sentirse mejor porque parece darles a sí mismos una pátina de exclusividad que a veces disfrazan de pionerismo: "yo antes salía por Chueca, cuando era un foco de camellos, pero ahora ya no..."

Todavía recuerdo los anuncios del segundamano en los que se pedía conocer a gente que estuviera “fuera del ambiente”. No entendía el porqué. Yo pensaba que lo mejor sería conocer a gente que estuviera en el ambiente para que me lo enseñara. Nunca llamé a nadie del segundamano (excepto una vez en Huelva cuando César y yo buscábamos un sitio de ambiente y se nos ocurrió eso como fallido último cartucho), pero creo que no han cambiado tanto las cosas cuando en el
bakala siguen apareciendo perfiles en los que hay maricas que todavía en el siglo XXI siguen demandando algo así como: “abtenerse gente que salga por Chueca”.

Y es que Chueca se ha convertido el compendio de todos los males, no sólo para homófobas peperas o de capilla, sino también para muchas maricas. Las marimodernas indies presumen de que ellas jamás pisan Chueca, aunque se pasen las horas muertas en el Gris y se debatan en eternas discusiones sobre si el Ochoymedio está en Chueca o no. ¿Pero no se hacía allí hace mil años el Shangay Tea Dance de los domingos?

Las maricas alternativas juran y perjuran que ellas siempre han sido más de Lavapiés: La Lupe, Mojito, Querelle o cualquiera de los antros, chill-outs o sitios guarros del barrio fetén del foro. Las anarkoqueen (término muy acertado acuñado por Kika), escriben en las paredes aquello de “no más Chuecacrestas”, como si las crestas fueran de su patrimonio privado o se devaluaran porque las usaran las maris de barrio que los fines de semana tomamos el centro al asalto.

Las maricas intelectualas critican el impuesto revolucionario que nos obligan a pagar allí por tomar una cerveza (como si las copas hetero de Alonso Martínez o Huertas fueran mucho más baratas), el euro rosa, el gheto, la uniformización del ambiente y las dictaduras de los cuerpos de gimnasio.

Hay quien identifica Chueca con pluma. Como las bakalas, las letheronas y las osas… Ellas, por supuesto, reniegan de Chueca henchidas de plumofobia (dícese de la aversión irracional hacia el amaneramiento femenino de las maricas varones o masculino de los bollos mujer). Esas identidades hipermasculinas les impiden sonrojarse cuando dicen o escriben sin ningún pudor: “yo no tengo nada en contra de la gente que tiene pluma pero, por favor, si tienes pluma abstente de entrarme, hablarme, mandarme un mensaje, etc.” A las lesbianas les pasa lo mismo: puedes ser bollo, pero que no se te note mucho. Y, por supuesto, cuanto más lesbiana de pintalabios seas, más éxito tendrás. La plumofobia… ese tema que da tanto de sí pero que de nuevo queda postergado para otro post.

Los bollos y maricas foráneas que vienen de visita a Madrid, siempre-siempre, terminarán criticando Chueca: que si es muy caro (es verdad), que si hay mucha pose (es verdad), que si mucha reina (es verdad), que es muy cutre (es verdad)… Pero, no os engañéis, en cada ciudad con ambiente, siempre habrá un lugar desdeñado por la reina que todas llevamos dentro.

Yo aquí reivindico Chueca: porque Chueca me hace pensar en mis amigos y amigas, porque allí he pasado algunos de los momentos más divertidos de mi vida y porque me he bebido muchas historias en sus plazas y en sus bares. Si te apetece quedamos para tomarnos algo sentados en cualquiera de sus aceras de enfrente.

Comments:
desde mi punto de vista... donde hay maricas hay una chueca, donde hay una pluma... hay una chueca, donde hay un garrulo que sea hetero y pida una marica para que le chupe la polla o le pete el culete... hay una chueca, donde hay un sentimiento homofobo o "friendli" tambien hay una chueca, donde hay bollos, camiones, lesvianas, marisquerias, boutiques del pan, marimachos, travesties, trans, mariconas, maricones, reprimidos, armarios, peperas protestando, purpurina, lentejuela, cueros, musculocas, lederonas, mariliendres, marimodernas, marirrenegadas,osas... hay una chueca. Chueca, no es un lugar que esta situado en el centro de Madrid entre Hortalesa, Fuencarral, Alcalá, y todas las calles colindantes... Chueca es un sentimiento que aparece con la diversidad sexual, no se puede renegar de ella, Chueca es Chueca for ever... ¡Viva Chueca!
 
Ay Doctora:

Con pluma o sin pluma te doy toda la razón. Siempre habrá la que se queje porque hay un Chueca al lado de casa, pero si no lo hubiera se quejaría de que no lo hay. La gente es muy retorcida. Yo, que soy foráneo, me quedo con Chueca de mi alma. Y me apuntaría a tu invitación de la copichuela, pero no estoy (que no es lo mismo que no soy) en la acera de enfrente, más bien mi reino está en ese Mar del Norte... Pero siempre nos pedremos tomar un "ciber-café", porque, como dice la canción, las amigas de mis amigas son mis amigas (o algo por el estilo).

Besote

P.S. Y cuídese la pata.
 
Yo también reivindico Chueca. Si no existiera, habría que inventarla - como Ana Obregón. Además, las criticonas anti-Chueca son las primeras que siempre te encuentras en Fuencarral, San Bartolomé o Infantas. Recuerdo en una ocasión que me lié con un armarizado - a mí me van los retos - y que renegaba de Chueca. Nunca había estado allí. Fuimos a Chueca, entramos en el LP - ¡qué tiempos! - y nos dimos el lote. Para mí fue reto conseguido, para él fue terapia de choque. Pero eso ya lo dejo para otro comentario. Doctora Queer, ¿cuándo nos vamos de terracitas por Chueca?

Besos curativos.

J.
 
Yo desde luego me quedo con Chueka! Despues de salir por otros sitios, he llegado a la conclusión que en ese barrio hay tanta mezcla y un ambiente tan abierto que me encuentro mucho más cómodo. Es más, ahora reniego de otros lugares de marcha. Aquí en Barcelona el ambiente del gay-example es un poco distinto. Las maricas sí que son de diseño y estiradas, pero claro, existe un pequeño reducto para las maricas queer en dónde las mismas de siempre nos conocemos y nos vemos de fiesta en fiesta donde la pose diseny-musculoka no es precisamente la más abundante. El ambiente es relajado, y eso en Chueka, aunque anda mucha reinona junta, también se vive, aunque no tan queer!

Además, las marikas viajeras hemos podido ver mundo y compara, aunque sea un poquito, y como ese barrio céntrico de Madrid no hay nada, vamos, res que veura!

César, desde el exilio!
 
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